
Sticker Academy
Cómo hacer pegatinas, parte 2
¿Así que estás listo para convertir tu arte y tus ideas en obras maestras adhesivas y fundirte el sueldo entero en pegatinas? ¡Genial! Hacer pegatinas personalizadas es más fácil de lo que crees, pero no basta con arrastrar un “archivo PNG” cualquiera (gracias, Google) al editor de nuestra web.
Aquí tienes la parte 1 de nuestra guía Cómo hacer pegatinas: todo lo que necesitas para crear diseños nítidos, llenos de color y listos para imprimir, que no solo queden bien en pantalla, sino que también brillen en la vida real.
TL;DR:
Preparación: tener claro el propósito y el uso, y qué materiales y productos pedir, convierte tu diseño de una simple pegatina en toda una declaración.
Vector > ráster: los vectores (AI, SVG, EPS) se escalan sin perder calidad. Las imágenes ráster (JPEG, PNG) pueden pixelarse si no tienen alta resolución.
La resolución importa: apunta siempre a 300 ppp al tamaño real de impresión para evitar impresiones borrosas.
CMYK > RGB: imprimimos en CMYK, así que diseña siempre en CMYK para obtener el mejor resultado.
Ojo con el sangrado: añade 2 mm de sangrado alrededor del diseño y deja los elementos importantes 2 mm dentro de la línea de corte.
Diseñar pegatinas no significa que tengas que ceñirte a principios de diseño ni adaptar tu estilo a un propósito. ¡Para nada! Tú a lo tuyo. Eso sí, antes de pasarte al vinilo, queremos contarte algunos factores importantes y cosas que conviene saber.
Vamos allá:

¿Para qué quieres tus pegatinas? ¿Tienes algo que decir o quieres lanzar un mensaje? ¿Buscas convertir en pegatinas tu arte, tus láminas o tus fotos? ¿O quieres usarlas para tu marca o tu negocio? Tener claro el propósito te ayuda a definir el “cómo”.

¿Cómo y dónde piensas usar tus pegatinas? ¿Serán freebies que acompañan los pedidos de tus clientes, las repartirás en eventos o simplemente las pegarás en baños públicos? (Aviso: no fomentamos ensuciar la calle.) Define el uso para elegir el mejor material y el mejor producto (¡te lo contamos más abajo!).

Mira, no estamos aquí para decirte lo que tienes que hacer, pero elegir el material equivocado para tus pegatinas es como ir de excursión al monte con tacones de aguja. O a una boda con botas de agua. Se puede, pero desde luego no es la vibe. Para la fiesta de cumpleaños de tu peque pega más una pegatina de unicornio con purpurina que una de alta resistencia. Pero oye, si quieres demostrarnos lo contrario, adelante.

Según lo que necesites, algunos productos encajan mejor que otros en un negocio. Las pegatinas kiss-cut pueden hacer de tarjetas de visita sin problema, las hang tags son ideales para tu merch, las etiquetas en rollo son perfectas para etiquetar productos y las pegatinas troqueladas… bueno, sirven para cualquier ocasión.
Un buen diseño de pegatina no solo es chulo. Es certero, personalizado e imprimible.
Y hablando de imprimir…
Puede sonar un poco friki, pero es superimportante.
Los gráficos ráster (como los JPEG, PNG y GIF) están hechos de píxeles. Para la web van bien, pero si los amplías demasiado, zas: problemas de píxeles.
Los gráficos vectoriales (como los archivos SVG, AI o EPS) se basan en matemáticas, no en píxeles. Eso significa que se escalan a cualquier tamaño sin perder calidad. Da igual que tu pegatina sea del tamaño de una moneda o de un portátil: los vectores siguen nítidos.
Como imprenta de pegatinas, ¡queremos lo mejor para tus stickers! Nos encantan los vectores porque mantienen tus diseños nítidos sea cual sea el tamaño. Si usas imágenes ráster, asegúrate de que la resolución sea lo bastante alta (pista: justo de eso vamos a hablar ahora...).

Esta es fácil. Resolución = el nivel de detalle de tu imagen.
Alta resolución (300 ppp o más): perfecta para imprimir.
Baja resolución (menos de 150 ppp): arriesgado. Puede acabar en un desastre borroso y pixelado.
Puede que en pantalla una imagen de 72 ppp se vea bien, pero ¿las impresoras? No perdonan tanto. Apunta siempre a 300 ppp al tamaño real de impresión para que tus pegatinas queden de lujo.
Consejo pro: si tienes que ampliar mucho tu diseño, seguramente tiene poca resolución. Empieza con archivos grandes y te ahorrarás disgustos.

RGB y CMYK pueden sonar a nombres de robots, pero en realidad son la forma en que se crean los colores en distintos soportes.
RGB = rojo, verde, azul (Red, Green, Blue). Es lo que usa tu pantalla.
CMYK = cian, magenta, amarillo y negro (Key). Así funcionan las impresoras.
Y aquí viene lo importante: imprimimos en CMYK, así que si tu diseño está en RGB, los colores pueden variar un poco al imprimirse. Imagina un verde neón que se convierte en un lima apagado.
Diseña siempre en CMYK y guarda tus archivos en CMYK antes de subirlos para ver una vista previa de impresión lo más fiel posible. Así los colores serán fieles al diseño y tu rosa chicle seguirá siendo bien chicle.

No, no es una peli de terror. El sangrado es un término de impresión, y es superimportante si quieres imprimir pegatinas sin borde.
¿Qué es el sangrado? El sangrado son los 2 mm extra de tu diseño que sobresalen de la línea de corte de la pegatina. ¿Por qué? Porque las impresoras no son perfectas. Esos 2 mm garantizan que el diseño cubra toda la pegatina de borde a borde, aunque haya un pequeño desplazamiento al cortar.
Añade siempre 2 mm de sangrado a tu diseño si quieres pegatinas sin borde.
Si quieres borde, ¡tranquilo! Se añade automáticamente al subir el archivo al editor.
Consejo extra: no pongas textos ni logos pegados al borde. Deja también lo importante al menos 2 mm dentro de la línea de corte: esa es tu zona segura.

Aquí tienes tu checklist sin rodeos, para pegarla en la pared:
Tipo de archivo: vectorial (AI, SVG, EPS) o ráster de alta resolución (300 ppp)
Modo de color: CMYK
Sangrado: 2 mm alrededor (si quieres pegatinas sin borde)
Resolución: 300 ppp al tamaño real de la pegatina
Zona segura: textos y logos 2 mm dentro de la línea de corte
Vibes: perfectas.
¡No te pierdas las otras partes de la serie Cómo hacer pegatinas! Sigue los enlaces de abajo para ponerte al día con los artículos anteriores o seguir leyendo.
